Somos un grupo reducido de ceramistas que trabaja la arcilla desde el amasado hasta la última capa de esmalte. Cada pieza pasa por varias manos y varias cocciones, y eso se nota en el resultado.
Andres aprendió el oficio en un taller familiar del sur de Santa Fe y luego se formó en esmaltado de alta temperatura en Buenos Aires. Dirige el torno, define las recetas de esmalte y supervisa cada horneada. Es el responsable de que una pieza salga del horno con la textura justa, ni demasiado brillante ni demasiado opaca.
Natalia estudió diseño industrial y encontró en la cerámica un lenguaje más lento y táctil. Se encarga de las piezas escultóricas y de las baldosas decorativas personalizadas. Dibuja cada encargo a mano, pensando en cómo la luz va a recorrer la superficie una vez esmaltada.
Diego lleva más de doce años mezclando esmaltes y probando capas sobre pequeños fragmentos de gres antes de tocar una pieza terminada. Es quien controla los tonos tierra, los mates y los detalles geométricos que evocan las estructuras de hierro y piedra de los viaductos.
Ricardo se especializa en vajilla utilitaria: tazas, platos, bowls y juegos de mesa que se usan todos los días. Trabaja con arcillas de gres que resisten el uso cotidiano y el lavavajillas, y prueba cada lote para asegurar que el esmalte no se agriete con el tiempo.
Diego coordina los talleres de iniciación al torno y modelado manual para grupos pequeños. Prepara la arcilla, organiza los puestos de trabajo y acompaña a cada participante desde el primer centrado hasta la pieza terminada. También recibe a quienes vienen a encargar una pieza exclusiva.
Desde 2016, estudios de diseño, tiendas de decoración y escuelas de arte de la región eligen nuestras piezas y colaboran con el taller para encargos especiales. Preferimos pocos acuerdos, pero sostenidos en el tiempo, con espacios que comparten nuestra forma de entender la cerámica.
Atelier du Viaduc nace de una observación simple: los puentes y viaductos que cruzan nuestras ciudades guardan una belleza silenciosa que pocos miran. Queremos traducir esa geometría de hierro y piedra a objetos que acompañen la vida cotidiana. No buscamos producir en serie ni repetir moldes; buscamos que cada jarrón, cada taza y cada baldosa conserve la huella de la mano que lo formó y el carácter del material que lo sostiene.
Trabajamos con gres y arcilla de baja temperatura, horneamos en nuestro propio horno y esmaltamos a mano con acabados mate y tonos tierra. Cada pieza pasa por varias cocciones y controles de textura antes de salir del estudio. Los talleres de iniciación al torno siguen el mismo criterio: grupos pequeños, ritmo pausado y atención real a lo que cada persona está aprendiendo a hacer con sus manos.
Una pieza de cerámica no termina en el horno: termina cuando alguien la usa, la mira o la regala. Nuestro objetivo es que cada objeto que sale del taller tenga una razón clara para existir, una textura que invite al tacto y una historia que puedas contar. Para quienes participan en los talleres, esperamos que se vayan con más que una pieza: con la confianza de haber entendido un oficio que exige paciencia y que devuelve calma.