En Atelier du Viaduc cada pieza comienza como un apunte: la curva de un arco, la repetición de un remache, la sombra de una viga de hierro sobre piedra. Esa observación se traduce en arcilla, se torna volumen y después esmalte. Esta selección reúne trabajos recientes del taller: vajillas, jarrones y baldosas que conservan la huella de la mano que los formó.
Cada etapa del Atelier du Viaduc responde a una decisión concreta: qué esmaltes probar, qué piezas conservar, qué enseñar en los talleres. Esta es la cronología de cómo se fue formando el estudio.
Andrés Torres Castro instaló un pequeño horno de leña en el patio de su casa en Pérez. Las primeras pruebas fueron con arcilla local y esmaltes de ceniza, sin pretender resultados comerciales. De esas cocciones salieron los primeros cuencos de gres con textura irregular que hoy siguen siendo referencia del estilo del taller.
Después de dos años de pruebas, Natalia Cruz Rodriguez propuso trasladar las líneas de los puentes de hierro del centro de Santa Fe a la superficie de los jarrones. Se definieron los moldes de gres texturizado y se estandarizó la paleta de tonos tierra: óxido, piedra caliza y arcilla cruda. Esa serie fue la primera en venderse fuera del taller.
El taller se mudó a la dirección actual, 431 Los Cardenales, con dos salas: una para torno y modelado, otra para esmaltado y carga de hornos. La mudanza permitió sumar un horno eléctrico de mayor capacidad y organizar los talleres presenciales de iniciación que antes se hacían en casas particulares.
Diego Hernandez Lopez comenzó a desarrollar baldosas de gres con relieves geométricos para revestir paredes de cocinas y baños. Cada encargo se diseña a partir de las medidas reales del espacio y se hornea en tandas pequeñas. Esta línea consolidó el trabajo con arquitectos y decoradores de la región.
Se sumaron platos, tazas y fuentes esmaltadas en acabado mate, pensados para uso diario. También se armaron sets de regalo para eventos: juegos de dos tazas, jarra pequeña y bandeja, empaquetados a mano. Hoy el catálogo combina piezas utilitarias con esculturas de edición limitada.
Los talleres de torno y modelado manual pasaron a tener cupo fijo de seis personas por sesión. Ricardo Jimenez Rodriguez y Diego Vargas Reyes coordinan las clases prácticas, mientras el estudio sigue produciendo las colecciones regulares. La enseñanza se convirtió en una vía para que nuevos ceramistas conozcan el oficio desde la práctica.
Nuestra trayectoria
En 2016 instalamos el primer horno de gres en un garaje de Pérez, con la idea de probar esmaltes mate sobre formas simples. Las primeras cocciones salieron irregulares, pero definieron el rumbo: texturas que imitan la piedra y el hierro de los viaductos cercanos.
Dos años después empezamos a colaborar con estudios de arquitectura local para crear baldosas decorativas personalizadas. Esa experiencia nos enseñó a trabajar con medidas exactas y a entender cómo una pieza cerámica puede integrarse a un espacio sin perder su carácter artesanal.
En 2021 abrimos los talleres de iniciación al torno y modelado manual. Hoy pasan por el estudio grupos reducidos que buscan una experiencia directa con la arcilla, lejos de la producción en serie y cerca del gesto de la mano.
La colección actual reúne vajillas esmaltadas, jarrones texturizados y lámparas de cerámica que se hornean en tandas pequeñas. Cada pieza lleva una marca de cocción que registra el horno y la fecha, como un pequeño archivo de nuestro oficio.
Hoy el taller sigue en el mismo barrio, a pocas cuadras del viaducto que da nombre al estudio. Mantenemos la producción manual, los esmaltes propios y la atención directa con quien encarga una pieza exclusiva.